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jueves, diciembre 1, 2022
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Fertilización de cobertera en cultivos de regadío

Parece que cuando hablamos de fertilización en cobertera solo nos acordamos del nitrógeno y no tenemos en cuenta otros nutrientes que las plantas necesitan

Atención a los elementos que producen sinergias con el nitrógeno, el principal factor limitante del desarrollo

mariano_perez_tecnico_miratMariano Pérez, director Técnico Mirat Fertilizantes

En nuestra región los cultivos extensivos de regadío más importantes son el maíz, la remolacha y la patata. Son en estos en los que vamos a centrar la atención, aunque salvo las dosis y el momento de la aplicación, la fertilización de cobertera es igual para el resto de los cultivos, pues los principios de la fertilización siguen siendo los mismos.

Parece que cuando hablamos de fertilización en cobertera solo nos acordamos del nitrógeno y no tenemos en cuenta otros nutrientes que las plantas necesitan, o que producen sinergias entre ellos. Pues si el nitrógeno es el factor limitante más común del desarrollo vegetativo de las plantas, existen otros nutrientes que interactúan con él. Y no solo las plantas; las bacterias nitrificantes, para llevar a cabo su labor, requieren un suministro adecuado de calcio, fósforo, cobre, magnesio y de oligoelementos como hierro, manganeso y boro.

A la hora de planificar una fertilización nitrogenada de cobertera, debemos tener en cuenta las interacciones entre elementos nutritivos que dificultan o favorecen la absorción de uno de ellos. Como el azufre, que tiene una estrecha relación de sinergismo con el nitrógeno, es decir, que el azufre mejora la absorción del nitrógeno por las plantas.

Es ahora cuando podemos ajustar la dosis de nitrógeno adaptándola mejor a la previsión de la cosecha, que ya la tenemos más certera que cuando aplicamos el abono de sementera; ya sabemos el número de plantas que tenemos, su desarrollo, en un año como este de que volumen de agua disponemos, etc. Y también podemos aprovechar para aplicar otros nutrientes como azufre o magnesio y algunos micronutrientes como hierro, manganeso y boro, entre otros.

fertilizacion-cobertera-miratLa época de aplicación del fertilizante, junto con la forma en que está el nitrógeno, es uno de los factores que más afecta a la eficiencia de uso del nitrógeno. Algunos fertilizantes aportan su nitrógeno en forma nítrica, el nítrico puede perderse por escorrentía o lixiviación, con lo que estamos pagando por un nitrógeno que las plantas no van a poder aprovechar.

En cuanto a la época de aplicación de un abonado tradicional sólido, (por diferenciarlo de la fertirrigación), se puede optar por hacer dos aplicaciones en cobertera, pero es menos costoso hacer una sola aplicación, y al existir en el mercado productos que están exentos de nitrógeno en forma nítrica, nos permiten poder hacer una sola aplicación consiguiendo un mejor aprovechamiento del nitrógeno, con el consiguiente ahorro para el agricultor.

En cuanto a la dosis: tenemos que restar de las necesidades totales de nitrógeno del cultivo la parte que ya hemos aplicado con el abonado de fondo. Por ejemplo para el maíz, teniendo en cuenta las extracciones del cultivo para 15 toneladas de producción y en riego por aspersión; los diferentes ensayos realizados nos demuestran que dosis mayores de 300 unidades por hectárea de nitrógeno propician un consumo de lujo que no se traduce en un mayor rendimiento. En el caso de la remolacha no debemos pasarnos de 250 unidades por hectárea de nitrógeno. Y para la patata de 225 unidades.

En estos momentos del desarrollo del cultivo es cuando se producen los mayores consumos de nutrientes; de nitrógeno y de los que hemos aplicamos con el abonado de fondo en sementera, (fósforo, potasio, etc.), pues al no existir con estos nutrientes problemas de lixiviación como con el nitrógeno, nos interesa que el resto de los nutrientes se incorporen en el suelo lo antes posible, para que estén a disposición del cultivo cuando éste empiece a desarrollarse.

También puede darse el caso de haber aplicado en el momento de la siembra un fertilizante de liberación lenta con todo el nitrógeno estabilizado, (con el que no tenemos problemas de perdidas), con lo cual de una sola pasada aplicamos todos los nutrientes necesarios para el desarrollo del cultivo, y ahora nos ahorraríamos tener que estar entrando en el cultivo.

En términos generales, la aplicación de fertilizantes en cultivos bajo riego tradicional con elevados volúmenes de agua aplicados, tienen un alto potencial para causar pérdidas de nitrógeno. Incrementando la eficiencia y uniformidad del riego se reduce la cantidad de agua drenada a través del suelo y, por tanto, se minimiza o atenúa el lixiviado del nitrato.

No olvidarnos de verificar que la abonadora se encuentra en correcto estado y regularla correctamente para el fertilizante elegido. Debemos asegurarnos una buena distribución, pues si esta labor es siempre muy importante, más a la hora de aplicar fertilizantes nitrogenados, en los que tenemos que ser más cuidadosos y no permitir que haya diferencias en la distribución mayores de un 10%. Que afectarían a la producción y además para evitarnos ver franjas de distintos colores en las parcelas.

Las nuevas tecnologías que se están introduciendo en la agricultura como la teledetección (cámaras montadas sobre aviones, drones o satélites), junto con las técnicas basadas en la medida de la reflectancia de la cubierta vegetal ofrecen la posibilidad de elaborar mapas de la parcela. Este tipo de mapas pueden orientar el plan de abonado en función de las necesidades de cada zona permitiendo adaptar las dosis de abonado. En la actualidad con las abonadoras de dosis variable, y los tractores con autoguiado, esto que hace no muchos años nos parecía ciencia ficción, hoy es  posible.

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