spot_img

La publicación agraria líder

sábado, junio 25, 2022
spot_img
InicioSector“Las cooperativas tienen que crecer para ser competitivas”

“Las cooperativas tienen que crecer para ser competitivas”

El ingeniero agrónomo, Vicente Castellanos, fundador de una empresa dedicada a la ingeniería agroindustrial, ha sido testigo de excepción de cómo echaron a andar las cooperativas en la región, y de su evolución. Naves, silos y centros de selección de cereal llevan la firma de Castellanos
Vicente Castellanos (Tordesillas, 1948) es una de esas personas sin las que el campo castellanoleonés, a estas alturas, sería otro muy distinto. Peor, con toda seguridad. La actividad de Agroindus, la empresa fundada por Castellanos en 1986, ha deparado unas instalaciones que han contribuido de manera determinante para que las empresas y cooperativas del sector hayan emprendido un ineludible camino hacia la modernización de sus procesos y maneras de hacer, a lo largo de las últimas décadas.

Buen conversador, de mente ávida e inquieta, y siempre pletórico de energía, este ingeniero agrónomo deja retroceder las mirada hasta sus inicios profesionales para contemplar con orgullo cuánto se ha avanzado. Aunque también es consciente de que todavía queda mucho camino por hacer para seguir siendo competitivos.

Hijo de agricultor, Vicente Castellanos estaba destinado profesionalmente. Su infancia transcurrió ligada a la agricultura y a la ganadería. “Desde que tuve uso de razón iba en el tractor de morena en morena, a regar, a tirar haces a la trilladora… Y en casa siempre había ganado ovino. Mi padre tenía varios primeros premios en ovino…”, rememora.

Una vez concluida la formación, comenzó a trabajar en una empresa madrileña haciendo estudios para el Plan Tierra de Campos. En cuanto tuvo la primera oportunidad regresó a su tierra para incorporarse a otra empresa que montaba fábricas de piensos. Ahí fue el primer contacto con el mundo de las cooperativas.

“En esa época se formaron muchas cooperativas de piensos, empezando por la cooperativa Tierra de Campos de Osorno, cuya modernización para transformar la vieja fábrica de harinas hicimos nosotros. Entonces participé en los proyectos de muchas otras como Alta Moraña, y en algunas en León: Valdevega, Cea- Esla, Codenor… He visto como han crecido todas”, explica orgulloso. “Y he hecho amigos. Compartimos muy buenos ratos”, remata.

En 1986 dio el paso de establecerse por su cuenta y fundo Agroindus, una empresa ubicada en Valladolid y dedicada a la ingeniería agroindustrial. “La idea surgió por mi contacto con las cooperativas. En concreto con la de San Agustín de Ataquines, que fue el primer proyecto que hicimos para construir el centro de almacenamiento y selección de cereal”, señala.

A partir de ahí, son muchas las cooperativas que han recurrido a los servicios de Agroindus para modernizar y ampliar sus instalaciones. Por la geografía de la región están repartidas una treintena de infraestructuras (silos, almacenes y otros equipamientos) que llevan la firma de Castellanos. También ha trabajado con los fabricantes de harinas más destacados, con grandes empresas de agroalimentación y, al margen del cereal, en el ámbito de la horticultura. Las fábricas de quesos tampoco le son ajenas.

“El papel de las cooperativas ha sido fundamental, entre otras cosas, para el mantenimiento y la defensa de los precios. Si no se hubieran puesto en marcha todas estas cooperativas, en cuestión de cereales, hubiera sido mucho peor. Si no se unen esfuerzos hay poco que hacer…”, defiende.

Castellanos aboga porque adquieran mayor dimensión para desenvolverse con soltura en el mercado global: “Si nos queremos comparar con otras cooperativas de fuera de España, lo que vemos es que no tenemos dimensión. Salvo algunas que han cogido más tamaño, que están muy bien llevadas y que pueden competir en Europa, el resto son demasiado pequeñas. Si no hay crecimiento no hay nada que hacer. Si tuviéramos capacidad también podríamos llevar productos a los países que ahora no venden los suyos, como nos sucede con las patatas de Francia”. Ya no es tiempo de que cada uno haga la guerra por su cuenta.

“Mirando hacia el futuro, pienso que no tenemos más remedio que ir hacia asociaciones, cooperativas, o como lo queramos llamar, para producir y comercializar juntos de manera que podamos obtener beneficios. Si tiramos cada uno para nuestro lado no tenemos nada que hacer en lo que se refiere a competir en Europa”, sentencia.

ÚLTIMAS NOTICIAS
spot_img
spot_img