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viernes, diciembre 9, 2022
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Mucho cuidado en la fertilización en regadío

A la hora de diseñar el plan de abonado en la cobertera debemos tener en cuenta que las mayores necesidades de nitrógeno se producen en días anteriores y posteriores a la floración

Debemos atinar para escoger tanto la dosis como la fecha de aplicación

Alejandro Álvarez, responsable de Fertilizantes LESA

El agricultor debe prestar especial atención a la fertilización en regadío por el gasto importante que supone. No perdamos de vista que, debido a la alta productividad esperada, un abonado escaso o mal equilibrado puede suponer un descenso en los rendimientos.

A diferencia del secano, en regadío el abanico de alternativas o recomendaciones es tan amplio que al agricultor le pueden generar muchas dudas.

Antes de tomar una decisión sobre el tipo de abonado que se va a realizar es necesario conocer los siguientes datos:

  • Reservas del suelo, mediante análisis del suelo.
  • Producción esperada.
  • Extracciones del cultivo en base a la producción.

Siembra. En regadío el crecimiento vegetativo de las plantas es mucho mayor y más explosivo, y comienza desde la siembra. Es por esto que no se debe sembrar en regadío sin un complejo  NPK (elementos primarios) que aporte el fósforo y potasio necesario desde la germinación hasta la maduración. En cuanto al nitrógeno, es conveniente aportar un mínimo de 10-12 unidades por 100 kilos. De esta manera, y sin tener en cuenta las reservas del suelo, los equilibrios más apropiados en regadío son 1-1-2 y 1-2-3. Las dosis de aplicación varían entre 800 y 1.000 kilos por hectárea.
Elementos secundarios. Estos son elementos tan importantes como los anteriores, pero consumidos en menor cantidad. Los elementos secundarios son el calcio, azufre y magnesio. En cuanto al calcio, normalmente hay que aportarlo exclusivamente cuando exista una carencia del mismo y con pH ácidos. En cuanto al azufre y el magnesio la forma más eficaz y económica es aportarlos junto con el NPK eligiendo complejos que contengan un mínimo de dos unidades de MgO y 15-20 unidades de SO3.
Oligoelementos. No es muy habitual que existan carencias de estos elementos en los cultivos, excepto en plantas que consumen algún oligoelemento en cantidades más  importantes, como puede ser el caso del boro en la remolacha.

Cobertera. El aporte de nitrógeno tanto en secano como en regadío es determinante si se quieren  cumplir las expectativas de producción. A la hora de elegir el plan de abonado en la cobertera es necesario tener en cuenta que las mayores necesidades de nitrógeno de la planta se producen en días anteriores y posteriores a la floración. Las tres formas en las que se presenta el nitrógeno en los fertilizantes son:

  • Ureico. Forma del nitrógeno no asimilable por la planta y cuya aportación de nitrógeno es más lenta que otras formas. No es retenida por el suelo y la lixiviación es importante contemplarla a la hora de elegir el tipo de abono. Otro factor a tener en cuenta es la pérdida de nitrógeno por la volatilización de amoniaco en su transformación al estado amoniacal. Esta volatilización, además, puede producir quemaduras en los cultivos. Es necesario el paso de la forma ureica a amoniacal y finalmente a nítrica para que la planta absorba el nitrógeno.
  • Amoniacal. Paso intermedio entre la forma ureica y  la nítrica. Es retenido por el suelo y puede ser absorbido por la planta. Sin embargo esta forma del nitrógeno es muy efímera y no perdura en el suelo.
  • Nítrica. Es la forma del nitrógeno en la que la planta absorbe la mayor cantidad de nitrógeno y de forma más rápida. No es retenida por el suelo y se lava fácilmente.

En resumen, a la hora de elegir el correcto abonado de cobertera hay que tener en cuenta:

Época de aplicación. Aplicación temprana se puede hacer con urea o fertilizantes en base a urea. De esta forma nos aseguramos que el nitrógeno llegue a las máximas necesidades de la planta. Si la aplicación es tardía no debemos abonar en base a ureas y nos debemos ir a nitratos. Una aplicación tardía con urea nos va a retrasar la recolección y los cultivos pueden sufrir encamados.
Dosis de aplicación. La suficiente para cubrir las necesidades de nitrógeno en base a la producción. Así, para un maíz y una producción de 12.000 kilos por hectárea hay que aportar en torno a 250 unidades de nitrógeno en cobertera.

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