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viernes, enero 27, 2023
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Planificar el riego es crucial

Regar implica un desembolso importante, de manera que cada acción debe estar prevista de antemano para evitar gastos innecesarios. Hay que prever qué horarios son más asequibles, los cultivos idóneos y hacer buen mantenimiento de los equipos
La abundancia de precipitaciones y el estado de los cultivos son determinantes en el devenir de la temporada de riego, pero esto no es una excusa para ir toda la campaña improvisando a salto de mata. La adaptación a las situaciones cambiantes que puedan surgir a lo largo del año agronómico es crucial, pero tan importante o más resulta disponer de un plan previo al inicio del año agronómico. Hay mucho dinero en juego.

“La planificación es fundamental. Todo radica en el coste. Las malas o nulas decisiones pueden generar llanto y rechinar de dientes durante la campaña de riego, dando al traste con gran parte de las inversiones realizadas por parte de la comunidad de regantes o por el propio agricultor”, zanja Luis Ruiz, asesor técnico y comercial de Aqualogy, empresa especializada en la gestión del ciclo del agua.

En años catalogados como secos y, en los que las reservas hidráulicas no garantizan el riego de la totalidad de la superficie, las distintas confederaciones hidrográficas marcan un techo de gasto de agua por hectárea. El agricultor debe decidirse entonces por implantar cultivos con menor necesidad de agua o por utilizar menos superficie de riego con cultivos de mayor consumo. En todo caso, debe prever que restricciones muy fuertes a final del ciclo del cultivo pueden acarrear que toda la inversión ya esté realizada y puede no disponer del agua necesaria para alcanzar el potencial de producción, dando al traste con la rentabilidad buscada. Planificación otra vez.

Según sea la tarifa

Por otro lado, es muy frecuente observar cómo existen infraestructuras de riego que por falta de un mantenimiento adecuado han perdido la capacidad operativa que tuvieron en su momento. “La planificación de un mantenimiento programado hace posible que la vida útil de las instalaciones de riego se alargue. También la tecnología avanza y permite que soluciones de vanguardia consigan los objetivos propuestos a un menor coste”, señala el experto de Aqualogy.

El técnico de iRiego Álvaro Álvarez también recalca que “improvisar en el riego tiene una consecuencia directa en la producción futura de las cosechas”. Tanto si está modernizado como si no. Pero especialmente en los primeros, que necesitan un aporte extra de energía para conseguir que el agua llegue a su punto de consumo con la presión adecuada. A este respecto hay que tener en cuenta cómo están estructuradas en la actualidad las tarifas eléctricas, que marcan un calendario de peajes en función de la hora del día, de los días de la semana y de los meses del año, con un precio por kilovatio que varía.

“En una comunidad de regantes, con una potencia contratada de más de 450kW, se planificará para que, en la medida de lo posible, los riegos se efectúen por la noche (desde las 0 horas hasta las 8 horas) los día de semana; y durante los fines de semana y festivos nacionales, las 24 horas. En agosto se podrá regar día y noche debido a que es más económico”, recomienda Álvarez.

El argumento económico es el más importante a la hora de planificar una campaña de riego, pero hay que organizar el regadío para que todos los agricultores puedan regar sus cultivos correctamente. Para ello es necesaria una planificación sea cual sea el sistema de gestión empleado (turnos o a la demanda), tal como recuerda el experto de iRiego.

Protocolos de acción

Para lograr una campaña de riegos sin contratiempos, y a un coste lo más bajo posible, es necesaria la implicación tanto de la comunidad de regantes como del agricultor. Desde Aqualogy recomiendan la elaboración de protocolos de acción en cada época del año, que se revisarán cada ejercicio con el fin de ajustarlos a la situación concreta de cada zona regable. De esa manera se sabe en cada momento dónde hay que destinar los esfuerzos.
“El mantenimiento de las infraestructuras será el talón de Aquiles de una buena planificación, ya que sin instalaciones adecuadas la distribución correcta de agua en los cultivos será una quimera”, advierte Ruiz.

La comunidad de regantes tiene el deber de mantener en correcto funcionamiento todas las infraestructuras que conducen el agua hasta la parcela. Durante el invierno debe acometer labores de mantenimiento y reparación, para que los problemas no se agraven. Entre estos trabajos está la limpieza de canales y balsas, que de no realizarlas derivan en problemas de obturaciones en filtros, tuberías y emisores de riego aguas abajo.

Otra labor fundamental es la del estudio económico de la campaña llevada a cabo y la de previsión de costes para la siguiente. De esta forma se podrán renegociar contratos como los eléctricos, que suponen entre un 65 y un 80% del coste total de la comunidad. También, buscar alternativas a los ya existentes para cerrar coberturas con el fin de fijar precios energéticos a futuro, cuando las previsiones del mercado indican subidas de precios. “Todo no es previsible, y durante la campaña de riego surgen averías sobre las que hay que actuar rápidamente para restablecer el servicio”, matiza.

Por ello es importante que la comunidad de regantes cuente con los medios necesarios para solucionar estos problemas, o con la ayuda de empresas externas que garanticen una acción rápida y eficaz ante acciones más complejas que requieran de personal más especializado”, abunda Ruiz.

Previsión de cultivos

Por su parte, el agricultor debe estar pendiente a cualquier información en la que se indiquen restricciones de agua (seguras o posibles) para no implantar en su explotación todos los cultivos de altas necesidades de agua, o no alargar mucho los ciclos de las diferentes siembras.

“El agricultor debe mantener principalmente un protocolo de mantenimiento para todos sus sistemas de riego cuando pertenezca a una comunidad de regantes modernizada. Ahora bien, cuando además es él quien gestiona su concesión (por ejemplo, todos los que riegan desde sondeos), deben contar además con un plus de formación en lo que a suministros energéticos se refiere: conocer las tarifas eléctricas más convenientes, la fuente de electricidad que mejor puede cubrir sus necesidades, etc.”, aconsejan en Aqualogy.

Y es que todas las decisiones tienen trascendencia. Por ejemplo, colocar la bomba a la profundidad mínima que garantice un funcionamiento correcto puede conllevar un ahorro energético de entre un 20 y un 40%. Para ello se debe conocer la dinámica del acuífero sobre el que se asienta el sistema, lo cual es factible con la tecnología actual.

Es básico que el regante lleve a cabo un estudio de sus parcelas, de forma que conozca su capacidad de retención de agua. “Será fundamental para llevar a cabo balances hídricos durante la campaña de riego, que le informarán de cuándo y cuánto regar; y no será nadie externo quién le de esa información. Será él mismo quien la consiga, eso sí con ciertas herramientas de ayuda que están a su disposición como el portal Inforiego, de la Junta de Castilla y León.

“Como es lógico, conocer cómo evoluciona el agua disponible para el cultivo en cada parcela es importantísimo para llevar a cabo distintas estrategias de riego, como puede ser la de riegos de alta o baja frecuencia”, explica Ruiz.

El especialista de iRiego incide, también, en este aspecto. “El regante debe planificar sus riegos en función de las condiciones que le marquen desde su comunidad de regantes: cumpliendo esas condiciones, ver las necesidades que tiene el cultivo en cada momento de su ciclo vegetativo, y según sean las condiciones ambientales. Debe hacer un balance hídrico de entradas (precipitaciones y riegos) y de las salidas (agua evapotranspirada, agua de escorrentía y drenaje). Si es preciso, es conveniente que se deje asesorar por técnicos especialistas para que les indiquen las dosis recomendadas para cada cultivo en sus diferentes estados fenológicos”, recalca.

Una vez conocido este balance, el regante determinará cuál es el momento en que debe realizarse el siguiente riego y así planificará su campaña. De esta forma se asegura que la parcela recibirá el agua en el momento adecuado, aportando la necesaria para que el cultivo nunca llegue a tener ni escasez ni exceso.

Tecnología necesaria

Además, el conocimiento de la nueva tecnología, tanto en el ámbito comunitario como individual, es un requisito indispensable para evitar la obsolescencia del sistema utilizado y también para satisfacer las necesidades que durante la creación del proyecto no existían, y que hay que satisfacer en la actualidad.El sistema influirá a la hora de planificar el riego. Por ejemplo, los riegos por goteo serán mucho más frecuentes -a dosis inferiores- que los demás. Los riegos por pívot necesitan mayor número de horas para la misma superficie que con los otros sistemas.

Consideraciones prácticas según los distintos cultivos

Los ciclos expuestos anteriormente pueden variar en función de:
• Ciclo: si es ciclo corto, medio o largo. Se toma una consideración media.
• La temperatura
• Las precipitaciones
• En cada etapa de desarrollo del cultivo se demanda una cantidad diferente de agua.
Lo habitual es que las necesidades hídricas de mayor demanda suelen darse en las fases de nascencia (remolacha), floración (alubias y hortalizas), crecimiento vegetativo (maíz) y espigado (cereales de invierno).
Las medias de consumo de agua expuestas corresponden a los datos registrados al final de la campaña de 2014. No significa que cada día se deba regar dicha cantidad, sino que es el consumo medio por cada día de ciclo.

Antes y después de la campaña

Las tareas relacionadas con el riego -antes y después de la campaña- variarán según el sistema que tenga instalado el agricultor. Como consideraciones comunes a todos, desde iRiego destacan que todo el cuidado e interés puesto en planificar los riegos y efectuarlos en las mejores condiciones posibles va a depender, en última instancia, del correcto funcionamiento de la instalación. Por lo tanto cabe indicar que no riega mejor la instalación más cara, sino la mejor cuidada.

“La única norma imprescindible para el mantenimiento de una instalación de riego es el sentido común. Se ha de crear el hábito de cuidar los detalles, lo que a la postre supondrá una mayor comodidad en el trabajo y la satisfacción de saber que no se está desperdiciando un recurso tan escaso como lo es el agua”, argumenta Álvarez.

En iRiego reseñan como tareas necesarias comunes a todos los sistemas:
– No tolerar la más mínima fuga en las tuberías y acoples.
– Limpieza de los elementos de filtrado. Además de la obturación de los emisores, una deficiente limpieza de filtros implica pérdida de presión en la red de riego y, por tanto, variaciones imprevistas del caudal.
– Correcto funcionamiento de los manómetros. La instalación debe funcionar a la presión para la que ha sido diseñada, de ello va a depender la eficiencia y la uniformidad del riego.
– Limpieza de los emisores (boquillas de riego)
– Cuando haya que cambiar un emisor, se reemplazará siempre por otro de idénticas características. No se mezclarán nunca emisores de distinto tipo en la misma instalación, para poder calcular constantemente el riego y su uniformidad.
– Vaciado al final de campaña de todos los elementos del sistema de riego. Sea cual sea el sistema de riego hay que vaciar totalmente todas las tuberías y accesorios instalados al final de la campaña de riego para evitar roturas debidas a las bajas temperaturas invernales. Proteger con tela antiheladas todos los elementos que no se pueden desmontar y recoger.

Respecto a tareas específicas de cada sistema de riego podemos destacan las siguientes:
– En riego por goteo hay que tener especial cuidado en la limpieza de los goteros y mangueras al principio y al final de la campaña según las indicaciones de los fabricantes. Especial cuidado hay que tener en la limpieza de los filtros, aunque en la actualidad, con los autolimpiantes , se evita esta tarea.
– En el pívot, al ser una maquina móvil, habrá que realizar la serie de revisiones que marca cada fabricante: engrase de partes móviles, revisión de la presión neumáticos, de apriete de tuercas y tornillos de la estructura, y otras.
– En el riego por aspersión, las tareas principales están incluidas en las comunes de todos los sistemas. Las principales son la limpieza de las tuberías al inicio de la campaña, el desaguado al final de la temporada, y la supervisión de los aspersores durante la época de riego.

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