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miércoles, febrero 1, 2023
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¡Qué tranquilos están los que hicieron abonado de fondo!

José Ángel Cortijo, responsable Zona Noroeste de Fertiberia
“El agricultor debe garantizar las reservas del suelo si quiere la máxima
rentabilidad”, como explica el experto de Fertiberia
La meteorología de este invierno nos ha demostrado algunas realidades irrefutables: que el cambio climático es imparable y que las características de Castilla y León se mantienen en líneas generales. Y que el profesional no puede hacer las labores en sus fincas cuando quiere, sino cuando el tiempo se lo permite.

Han llegado las fechas del abonado de cobertera y son muchos los agricultores que no han podido iniciarlo. Por eso es el momento de llamar la atención sobre lo tranquilos que estarán aquellos que realizaron un abonado de fondo en tiempo y forma. Y qué intranquilos quienes pusieron cereal en octubre y en cinco meses no ha podido hacer ningún aporte de nutrientes.

En ocasiones hay que pedir disculpas por recalcar obviedades, pero el agricultor sabe que debe planificar su actividad y, en un sector donde no puede intervenir en la temperatura que hace o el agua que cae, tendrá que pensar en tener reservas para lograr la máxima rentabilidad para su explotación.

Resulta muy fácil escuchar los mensajes cómodos para el agricultor, en la línea de “no se preocupe usted, la planta necesitará los nutrientes más adelante…”. Son ideas fáciles pero de escaso recorrido, cuyas consecuencias se pueden comprobar a simple vista en los tonos amarrillos de algunos campos.

Y es que la gran dificultad del sector radica en su incertidumbre, pero lo cierto es que es mucho lo que puede hacerse para reducir ese grado de riesgo. La fertilización es uno de esos capítulos, pero también cabe pensar en la semilla de calidad, los trabajos de suelo, la celebración de contratos en determinados cultivos…

¿Cómo afrontar el abonado de cobertera? Como en otras ocasiones, debemos recordar la necesidad de escoger un producto que incluya nítrico, es decir, evitar productos ureico-amoniacales o todo ureicos, que requieren la transformación en el suelo para que sean disponibles para la planta. Es evidente que hay una diferencia de precios entre unos y otros, pero el agricultor debe buscar la diferencia en la calidad del producto que adquiere, por lo mismo que al comprar un tractor no compra el más barato, sino el que aporta más valor a su explotación.

El agricultor más numeroso en Castilla y León es el de secano, con una rentabilidad muy ajustada en la actualidad. De ahí que deba ajustar al máximo los gastos de producción, lo que no significa gastar menos, sino prestar atención a la eficiencia de lo que compra. Al ajustar el abonado seremos más eficientes, con un menor gasto y un menor impacto medioambiental. Con ello cumpliremos uno de los principales objetivos de toda empresa de insumos: transmitir al campo el máximo conocimiento. Y es que cuanto más formados estén los profesionales del campo, mejor para el conjunto del sector.

Ante la campaña de siembras, es previsible que haya más superficie de patata. Da la impresión de que se pueden recuperar las 20.000 o las 20.500 hectáreas en Castilla y León. Ello por varios factores, como un maíz a precios muy bajos, pero que sigue siendo rentable cuando hay altas producciones. Y la remolacha tiene dudas por despejar.

Hay que recordar respecto a la remolacha que se trata de un cultivo con gran capacidad extractora y una elevada producción, y que por tanto necesita mantenimiento. El abonado recomendado es el de uno en fondo más dos coberteras, ya que la planta necesita alimentarse de forma progresiva. Aunque esto es algo que sabe todo agricultor de remolacha, que conoce a la perfección su curva de absorción de nutrientes.

El cereal lleva un par de semanas de adelanto, pero este año el principal problema reside en la presencia de plagas, que se anuncia masiva. Es por tanto un año en el que el agricultor debe estar especialmente atento a sus parcelas. Debe atender a la presencia de plagas y hongos, al desarrollo radicular de las plantas, a posibles problemas de fertilidad en aquellas parcelas en las que el agua haya podido arrastrar los nutrientes… Debe estar atento para tomar la decisión más adecuada, y además –y esto resulta clave– en el momento adecuado. Porque no hay que esperar a que la finca se ponga amarilla: mucho antes hay que llamar al técnico.

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