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domingo, mayo 29, 2022
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Un nuevo marco hidrológico para la cuenca del Duero

La primera revisión del Plan Hidrológico del Duero fue informada favorablemente por el Consejo del Agua del Duero, y se espera su aprobación definitiva antes de finales de 2015

El 3 de septiembre el Consejo del Agua de la demarcación hidrográfica del Duero emitió informe favorable sobre el Plan Hidrológico del Duero. Con ello culmina un proceso que ha durado más de dos años en los que, en distintas fases, se ha planteado como objetivo primordial suscitar la participación pública, la implicación de todos a fin de enriquecer las distintas soluciones para abordar una mejor gestión de un recurso tan esencial como es el agua.

En este sentido, se puede señalar que el tiempo de consulta pública del Plan y sus documentos preparatorios ha sido superior a los doce meses, se contabilizan más de ochenta horas de intenso trabajo en catorce reuniones de debate con los interlocutores más directamente afectados, se han publicado más de treinta artículos de divulgación en distintos medios de comunicación desmenuzando todos los aspectos contenidos en el Plan, y se han llevado a cabo más de 450 cuñas radiofónicas invitando a la participación pública. A esta actividad hay que añadir intervenciones en programas televisivos, así como una jornada de participación pública transfronteriza celebrada en Regua (Portugal), dado el carácter internacional del Duero. Toda esta labor divulgativa ha contribuido a la presentación de casi quinientas alegaciones sobre las distintas materias que incluye la planificación en el Duero.

Asimismo, con este ejercicio de transparencia se ha dado respuesta y cumplido uno de los requisitos exigidos por la Directiva Marco del Agua en materia de planificación hidrológica y política de aguas.
El mayor número de alegaciones procede de administraciones, usuarios y particulares, estos últimos vinculados en gran parte con asociaciones de protección del medio ambiente. Particularizando por temas, se puede concluir que casi el 50% de los escritos que afectan a la ‘Memoria’ y ‘Anejos’ se dirigen a cuestiones relativas a caudales ecológicos y a usos y demandas, especialmente agrarias.

Analizadas estas alegaciones, hay que reseñar que se han atendido más de una tercera parte, introduciendo cambios o modificaciones en los distintos documentos que conforman el Plan, en especial, en aspectos de la ‘Normativa’ y del ‘Programa de medidas’. Por otra parte, aunque no introducían cambios, se ha dado contestación personalizada a más de cien alegaciones, detallando las cuestiones que justifican el procedimiento seguido para la obtención de los resultados que aparecen en la planificación.

Finalmente, hay cuestiones que se han desestimado por exceder del alcance y las competencias de un plan hidrológico de cuenca.

Tres grandes objetivos

El Plan Hidrológico ha intentado conjugar tres objetivos generales: evitar el deterioro adicional de las aguas y alcanzar el buen estado, es decir, lo más aproximado a sus condiciones naturales; atender las necesidades de agua en la cuenca del Duero de una forma eficiente que, a la vez, garantice todos los usos socioeconómicos que precisa nuestra sociedad; y mitigar los efectos indeseados, tanto de las inundaciones como de los episodios de sequías que se producen habitualmente.

Dos planes clave en la gestión del agua de la cuenca son el Plan de Gestión del Riesgo de Inundación y el Plan Especial de Sequía, incluidos en el Plan Hidrológico. Ambos tratan de afrontar los problemas que estos fenómenos extremos acarrean para las personas y los bienes:

– El Plan de Evaluación y Gestión del Riesgo de Inundación identifica 26 áreas de riesgo que engloban 211 tramos problemáticos, afectando a más de 140.000 habitantes y a 200 municipios. Las líneas de inundación están definidas en las zonas previamente identificadas, lo que permite a los ayuntamientos conocer los riesgos de cara a construcciones e infraestructuras. Por último, el Plan establece medidas para prevenir y evitar los daños de las inundaciones, mejorando la coordinación administrativa y la capacidad predictiva ante situaciones de avenida, contribuyendo a la ordenación del territorio en zonas inundables y reduciendo el riesgo de daños a personas y bienes.

– El Plan Especial de Sequía pretende minimizar los impactos ambientales, económicos y sociales, generados en situaciones de sequía. Mediante un sistema de indicadores permite diagnosticar la probabilidad de ocurrencia de la sequía en la cuenca y determinar su penetración y gravedad. En función de esos indicadores se adoptarán diversos tipos de medidas estratégicas, tácticas o de emergencia.

El esquema de trabajo que la Directiva del Agua exige a la planificación hidrológica es simple. El punto de partida es la valoración del estado de las aguas, teniendo en cuenta las presiones o usos que existen sobre ellas; luego establece los objetivos ambientales para cada una de esas masas de agua y las garantías de suministro de las demandas; y, finalmente, diseña un programa de medidas para alcanzar esos objetivos marcados.

Por lo que respecta a las aguas subterráneas, hay cuatro masas de agua que se encuentran con un elevado grado de explotación. Esto supone que la extracción de agua es superior a la renovación del recurso y, por ello, no tienen un funcionamiento sostenible. Estos acuíferos se ubican en el centro de la cuenca, y afectan a las provincias de Zamora, Salamanca, Valladolid, Ávila y Segovia, donde existe una importante actividad económica tradicionalmente ligada al regadío con aguas subterráneas. Además de la elevada explotación en estos acuíferos, hay otras doce masas de agua en mal estado químico, debido a que presentan concentraciones excesivas de nitratos y amonio, en su mayoría procedente de actividades agropecuarias.

Más pozos subterráneos

Una de las principales medidas de carácter normativo que recoge el nuevo Plan, muy demandada por diversos colectivos, es facilitar la autorización de pozos que consuman menos de 7.000 metros cúbicos anuales en todas las masas de agua subterránea. Esto supone el apoyo a pequeños emprendedores con negocios de ganadería o pequeñas industrias que, demandando poco volumen de agua, pueden generar riqueza y empleo en la zona central del Duero, en el antiguo acuífero de Los Arenales.

¿Y ahora qué? Una vez informado y remitido el Plan Hidrológico al Gobierno de España, éste se ha sometido a la consideración del Consejo Nacional del Agua, el cual lo ha informado favorablemente en su reunión de 30 de septiembre, quedando listo para que el Gobierno, a través de un real decreto, apruebe el Plan Hidrológico del Duero 2015-2027 que entraría en vigor al día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial del Estado.

Resulta importante que España respete dichos plazos, que han sido muy exigentes en cuanto al trabajo desarrollado, teniendo en cuenta que, además de mejorar la imagen de nuestro país en materia de medio ambiente y de gestión del agua, permite disponer de los fondos europeos dentro del marco de apoyo comunitario 2014-2020.

España ha suscrito con la Unión Europea un acuerdo marco que establece condiciones ‘ex-ante’ para el uso de los fondos comunitarios (Feder, FSE, Feader y FEMP). En concreto, el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural, con el que se financian muchas actuaciones relacionadas con la mejora de explotaciones agrarias, incorpora un fuerte condicionado para que sean consideradas como subvencionables dichas inversiones en instalaciones de riego; siendo el primer requisito que los planes hidrológicos estén aprobados.

1.350 millones
– El ‘Programa de medidas’ propone una inversión aproximada de 1.350 millones euros, distribuidos de la siguiente forma:
235 millones de euros dirigidos a medidas de saneamiento y depuración, cuyo objetivo es alcanzar el buen estado ecológico de las masas de agua.
– A la restauración de ríos y zonas húmedas para alcanzar los objetivos ambientales se dedican más de 100 millones de euros.
– En torno a 41 millones de euros para la protección de inundaciones.
– En cuanto a las zonas regables, se destinan 230 millones de euros para modernizar los regadíos existentes y reducir la presión de la extracción sobre las masas de agua, mientras que 263 millones de euros se reservan para nuevos regadíos, en particular, completar el desarrollo de las zonas regables de Payuelos y la Armuña, es uno de los objetivos principales de esta medida.
– Otra partida de 350 millones de euros tiene como finalidad articular las nuevas regulaciones para garantizar la totalidad de las demandas, ámbito del que forman parte las regulaciones laterales de los sistemas Órbigo y Carrión.

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