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domingo, noviembre 27, 2022
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Y la agronomía, ¿para cuándo?

José Ángel Cortijo
Responsable de Fertiberia para el noroeste de España

En la primera quincena del mes de enero se ha abonado mucho en Castilla y León, después de que al agricultor se le echara el tiempo encima. Después de que muchos se centraran en sembrar y pospusieran el abonado. La sorpresa en los últimos tiempos es que se ponen de moda ciertos productos -o ciertos equilibrios- que carecen de justificación agronómica; sin tener en cuenta el suelo en el que trabajamos ni la comarca en la que nos encontramos.

José Ángel Cortijo. Fertiberia

Un avance continuo
Los avances que se producen en el conjunto de la agricultura y el continuo cambio de escenario hacen que nos demos cuenta de que queda mucho por hacer en materia de abonado. La agricultura vive continuos avances como consecuencia de las políticas de I+D, pero lo mismo cabe decir respecto a las compañías de fertilizantes; van apareciendo en el mercado abonos novedosos, que hacen que su aprovechamiento sea mucho mayor.

Es de justicia recordarlo porque en el mercado se aprecia el salto tecnológico experimentado por la maquinaria en los últimos diez años, pero no así el avance que ha registrado la fertilización.

Las primeras coberteras
Ahora mismo el agricultor debe empezar a pensar en las primeras coberteras, cuando los nitrogenados deben permitirnos adecuarnos al año y al estado de los diferentes cultivos. La mejor manera de hacerlo es ceñirse al esquema de dos coberteras diferentes; la primera debería realizarse en las fechas en las que no encontramos y la segunda, en torno a un mes o mes y medio después.

Es una ocasión para recordar que resulta más que recomendable leer el etiquetado de aquello que compramos. Sobre todo porque, en caso de que adquiramos un abono nitrogenado con parte ureica el producto no será efectivo hasta que sufra una transformación, que se producirá por una humedad y una temperatura determinados. Y aun así una parte de ese producto se perderá.

Hacer memoria
Este año se perciben en el campo enormes diferencias de nascencia y de desarrollo en los cultivos. El agricultor debe atender a qué fertilización de fondo ha realizado; si desea que su cultivo recupere el tiempo perdido deberá inclinarse por los abonos 100% disponibles.

A propósito de Agraria
Se ha celebrado una nueva edición de la feria Agraria, ocasión propicia para celebrar que cada vez sea mayor la presencia de empresas tecnológicas en el mundo agrario. También para reflexionar sobre la utilidad de esa a tecnología que ofrecen multitud de compañías, en su mayoría ajenas al sector.

Las nuevas tecnologías aplicadas al campo nos hablan de calidad, de imagen, de recepción de datos. Y es algo fundamental, sobre todo si nos dedicamos a la fertilización porque resulta crucial manejar la mayor información posible. Pero debemos prestar atención a las diferencias que se dan entre la recomendación que da un experto en fertilización y la que da una empresa tecnológica. Será seguramente abismal porque falta el componente agronómico: hay que reivindicar la figura del ingeniero técnico agrícola y del ingeniero agrónomo, o su equivalente actual.

Abono de calidad
No se trata solo del proceso de obtener información de nuestro suelo y de nuestro cultivo. Incluso no se trata solo de ser capaz de interpretar esa información de forma adecuada. Es que hay que conocer las características físicas y químicas del producto que vamos a aplicar.

Si me recomiendan aportar un número determinado de unidades de fertilización no se puede obviar una cuestión fundamental: me tendrán que explicar cómo debe ser físicamente ese abono. Y aspectos que no son baladí, como el momento de aplicación.

Por lo tanto, sí al empleo de la tecnología en el sector agrario, pero con la condición de que los datos recogidos sean interpretados y trasladados a la explotación por profesionales.

Coherencia en la explotación
La calidad química es importante, pero también lo es la calidad física, y en muchas ocasiones nos hemos encontrado una abonadora cargada con un producto de mezcla cuyos granos presentan tamaños absolutamente dispares. O pseudocomplejos con una calidad física no uniforme, cuya distribución no será –lógicamente– uniforme. Por eso llama la atención lo contradictorio de adquirir un tractor o una máquina con la máxima tecnología (autoguiado, abonadora de aplicación variable…) pero emplear un producto de mala calidad física, como a los que nos referíamos. No hay concordancia entre ambos capítulos de la explotación.

Inversión inteligente
De ahí la reflexión que ya hemos hecho en alguna ocasión: ¿De qué me sirve la inversión que he realizado en mi equipo si al afrontar una labor fundamental como es la fertilización me inclino por un producto barato que no cumplirá su función? ¿Si ese esfuerzo por incorporar la tecnología a mi explotación no se corresponde con la calidad del producto que compro?

 

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