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viernes, diciembre 9, 2022
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Itacyl saca a la luz 15 variedades ‘escondidas’ con interés enológico y resistentes al cambio climático

La labor desarrollada en el marco del Plan de Selección Clonal es un proceso largo, que tiene entre sus objetivos “obtener clones certificados de las variedades tradicionales más importantes de la comunidad”

Ricardo Ortega

El Plan de Selección Clonal de Castilla y León, desarrollado por Itacyl, empezó su andadura en 1991 y ha permitido dibujar un mapa nuevo en la viticultura regional. Entre sus logros cabe mencionar que, desde 2002, “ha permitido identificar en Castilla y León 130 variedades, de las que 24 no están en ningún otro lugar”.

De esas variedades, “15 tienen gran interés por sus características y porque están muy adaptadas a sus zonas: van a resistir mejor el cambio climático”, como señala José Antonio Rubio, jefe de la Unidad de Cultivos Leñosos de Itacyl.

La labor desarrollada en el marco del Plan de Selección Clonal es un proceso largo, que tiene entre sus objetivos “el de obtener clones certificados de las variedades tradicionales más importantes de la comunidad”. Eso sí, “a ellas se han añadido otras minoritarias que se han ido detectando” a lo largo de la investigación.

“Algunos de los clones obtenidos por Itacyl han obtenido una gran difusión, también fuera de Castilla y León, con determinados clones de tinta del país, tinta de Toro y verdejo”, subraya Rubio, que también señala “el aumento de la demanda de variedades como mencía, prieto picudo o Juan García”, esta última muy característica de la DO Arribes.

Para este estudioso, la aparición de nuevas variedades “supone una oportunidad para algunas de las denominaciones de origen de Castilla y León”, ya que el mercado “cada día demanda vinos diferentes, con su propia personalidad”.

La mayor parte de las 15 variedades “de gran interés” detectadas en el marco de la investigación “son muy rústicas, más aptas para afrontar periodos de sequía, así como suelos menos fértiles”. “También aguantan mucho en relación con la acidez, puesto que estos años se tiende mucho a subir el grado por ese calentamiento”, destaca José Antonio Rubio. “Darán vinos distintos a los que hay en el mercado, que ya están llamando la atención de los catadores en las pruebas que hemos celebrado”, anticipa.

Se trata de vinos que “aportan algo de aire fresco al consumo del vino, como bruñal, puesta en cruz, mandón, tinto jeromo…”. En Itacyl se caracterizan y se mandan a la Oficina Española de Variedades Vegetales para que allí se compruebe si son variedades estables y distintas. Pasado este proceso, se pueden utilizar por parte del sector.

En este largo proceso hay una parte sanitaria, en la que se comprueba que los clones están libres de virus, y otra cualitativa en la que se caracteriza el clon, sus características enológicas. “Entonces se homologan y se distribuye al sector viverista; tenemos las cepas madre y eso se distribuye a multiplicadores en Castilla y León y otras comunidades”, señala Rubio.

Para él, “se trata de clones que están certificados, que a la larga garantizan una calidad superior a la masa de cepas de una variedad”. Estos clones se ofrecen desde el año 2001 a los viveros, que hacen la planta certificada y la venden al viticultor.

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